Hace un tiempo ya que Toquiño venía rumiando la idea
de que este blog en particular, e Internet en general, se presta para la
promiscuidad, el exhibicionismo, la exaltación pública del ego. Para la
desaparición, en definitiva, de ese ámbito de soledad interna de cada uno de
nos. Ni hablar de Facebook, esa horrenda tapadera de la C.I .A.; la más grande trampa
jamás montada para recoger información de los incautos del mundo. Ese Facebook
en donde cada uno expone sin pudor sus miserias, y sube fotos hasta de cuando
va al baño, como si realmente a alguien le interesara verdaderamente un carajo
lo que le pasa al otro.-
Y si, he sido promiscuo y exhibicionista pues: lo
confieso. Y ha habido en ello, esencialmente, dos fuerzas motoras: por un lado,
la intención, o mejor aun, el deseo, de compartir vivencias, momentos, con gente
que uno aprecia y que se supone le aprecia a uno; eso que en el lenguaje
cotidiano llamamos amigas o amigos. La necesidad y el deseo de comunión, de
común-unión entre las personas. Ridículo anhelo de inmortalizar lo efímero.-
Pero ese deseo, esa necesidad de comunión, está
revelando la insuficiencia básica, el destierro de la mujer y el hombre, la
expulsión del Paraíso, la alienación, la angustia primaria de separatividad, de
incompletitud.-
Ya lo veía venir desde hace rato: mis
“amigos y amigas” a ojos vista se han ido poniendo viejos, gordos,
indiferentes, repetitivos, preocupados... y tristes. Pareciera que pasar los
treinta nos robase la dicha; no sé porqué. Así las cosas, no quiero, no voy a
compartir crepúsculos; más aun cuando los creo completamente innecesarios, y
erróneamente autoimpuestos.-
Fratichelli, por decir lo que pensaba, sin pensar lo
que decía (con tu permiso, Sabina), ha tenido el mérito de hacerme caer la
ficha, definitivamente. No es que fuese necesario demasiado para tal cosa, pero
había que dar un empujoncito; y con la valentía de la inconsciencia, él lo dio.
Quise evitar caer en un “enredo” y me metieron, muy a mi pesar,
con total irresponsabilidad, en un “enriedo”. Gente grande
haciéndose y haciendo daño como si fuesen niños, sin una pizca de la gracia de
éstos.-
En principio, me hubiese gustado terminar el blog
compartiendo fotos de la Feria
de Artesanos con algunas de las cosas que hace Toquiño, y de la casita terminada,
pero no será así. Ya el proceso mismo de construirla se me ha tornado amargo
gracias a las palabras del Pelado; palabras que le han hurtado (¿Viste Iván?,
tenías razón: sigo hablando como “abogado”!) la alegría, la dicha, a ese
devenir de adobe. Mi casa tendrá esa marca, hasta que de alguna manera logre
sacársela, que he de hacerlo. Pronto, tiene que ser pronto... aunque no sepa
hoy cómo.-
Luego de una charla anoche con Iván, éste me señala que he socializado una cuestión de dos. Más allá de cualquier otra consideración, nobleza obliga, entiendo que tiene razón.
Luego de una charla anoche con Iván, éste me señala que he socializado una cuestión de dos. Más allá de cualquier otra consideración, nobleza obliga, entiendo que tiene razón.
El compartir por un lado, pues; y por el
otro?. Por el otro la espera; lo reconozco, por fin. Una espera que ha
devenido un río seco, finalmente. Ya demasiado ha sido el goteo pequeño y
constante de energía puesta en ella, y es hora de cerrar bien la canilla. Maya
es Maya, lo ha sido siempre y siempre lo será, aunque no lo quise reconocer,
por sostener la ilusión. Y jamás mejor dicho. Ha sido un pequeño juego de
escondidas, entre fotografía y fotografía, en el que alguna vez participé
queriendo, las más de las veces sin quererlo. Lila, el juego de la ilusión, es
potestad divina, y el hombre o mujer que pretenda jugar en esas ligas, perderá
por goleada, y no tengo ganas de eso. Así, Maya jugó conmigo todo este tiempo;
de manera desleal, deshonesta, sin importarle una mierda el daño que podía
causar; solo atenta a su propio deseo, su propia necesidad, su propia egótica y
monstruosa voracidad. Maya ha jugado a amar a una persona, cuando en realidad
siempre se ha amado únicamente a si misma. Así son los dioses, así son las
diosas; más crueles ellas, si cabe.-
Pues bien, una vez que uno se da cuenta de que lo que
tiene en frente, compartires y esperas, amistades y amores, no son más que
espejismos, “agua de ciervo”, lo más sensato es dejar de correr tras
ellos; ya que, al caer la tarde, se encontrará exhausto y con cualquier cosa
entre las manos, menos agua.-
En fin, que es la hora de explorar silencios y
ausencias; ya demasiado las palabras me (nos) han encadenado. La amistad es
solo siete letras puestas juntas; el amor cuatro letras puestas en fila; y
Toquiño puro barullo lingüístico pretencioso y rimbombante que viene, a dios
gracias, desintegrándose a la vista de todos.
Nisargadatta (lo menciono sólo como regalo, para
quien pueda y quiera masticarlo) me ha destruido sabia, dolorosa, hermosa, impiadosa,
dichosa, angustiosa, completa... y lealmente; pues me lo había advertido de
entrada (“usted ha venido aquí solo para cometer un suicidio”). Y es
seguramente lo mejor que podría haberme pasado; pues la realidad recorre
senderos silenciosos; huellas bien en la tierra polvorienta, esa que
está bajo nuestros pies y no hablo en metáfora; caminos que se transitan con
los labios sellados, lejos de tanto ruido lingüístico, de tanta pose fingida,
de tanta Internet, de tanto autoengaño, de amores espurios, de tanta Razón.-
Reconocer lo falso como falso, el espejismo como
espejismo, eso es la liberación. Liberación del error, de la ignorancia y del
conocimiento, nada más y nada menos. Puestos quizás, de tanto en tanto, en esta
situación, pues simplemente contemplaremos en silencio qué es lo que crece y
florece, qué es lo que transcurre, en donde antes lo hacía la ilusión.-
Por supuesto, todo lo que aquí está escrito, no lo es
en sentido de crítica ética ni moralista para nadie; es tan solo un punto de
vista, nada más ni menos. Ya este blog no tiene nada de divertido ni bello.-