domingo, 3 de marzo de 2013

Más amablemente:


In the end - Charlotte Gainsburg


5.55 - Charlotte Gainsburg

jueves, 31 de enero de 2013

Se acabó


     Hace un tiempo ya que Toquiño venía rumiando la idea de que este blog en particular, e Internet en general, se presta para la promiscuidad, el exhibicionismo, la exaltación pública del ego. Para la desaparición, en definitiva, de ese ámbito de soledad interna de cada uno de nos. Ni hablar de Facebook, esa horrenda tapadera de la C.I.A.; la más grande trampa jamás montada para recoger información de los incautos del mundo. Ese Facebook en donde cada uno expone sin pudor sus miserias, y sube fotos hasta de cuando va al baño, como si realmente a alguien le interesara verdaderamente un carajo lo que le pasa al otro.-
     Y si, he sido promiscuo y exhibicionista pues: lo confieso. Y ha habido en ello, esencialmente, dos fuerzas motoras: por un lado, la intención, o mejor aun, el deseo, de compartir vivencias, momentos, con gente que uno aprecia y que se supone le aprecia a uno; eso que en el lenguaje cotidiano llamamos amigas o amigos. La necesidad y el deseo de comunión, de común-unión entre las personas. Ridículo anhelo de inmortalizar lo efímero.-
     Pero ese deseo, esa necesidad de comunión, está revelando la insuficiencia básica, el destierro de la mujer y el hombre, la expulsión del Paraíso, la alienación, la angustia primaria de separatividad, de incompletitud.-
     Ya lo veía venir desde hace rato: mis “amigos y amigas” a ojos vista se han ido poniendo viejos, gordos, indiferentes, repetitivos, preocupados... y tristes. Pareciera que pasar los treinta nos robase la dicha; no sé porqué. Así las cosas, no quiero, no voy a compartir crepúsculos; más aun cuando los creo completamente innecesarios, y erróneamente autoimpuestos.-
     Fratichelli, por decir lo que pensaba, sin pensar lo que decía (con tu permiso, Sabina), ha tenido el mérito de hacerme caer la ficha, definitivamente. No es que fuese necesario demasiado para tal cosa, pero había que dar un empujoncito; y con la valentía de la inconsciencia, él lo dio. Quise evitar caer en un “enredo” y me metieron, muy a mi pesar, con total irresponsabilidad, en un “enriedo”. Gente grande haciéndose y haciendo daño como si fuesen niños, sin una pizca de la gracia de éstos.-
      En principio, me hubiese gustado terminar el blog compartiendo fotos de la Feria de Artesanos con algunas de las cosas que hace Toquiño, y de la casita terminada, pero no será así. Ya el proceso mismo de construirla se me ha tornado amargo gracias a las palabras del Pelado; palabras que le han hurtado (¿Viste Iván?, tenías razón: sigo hablando como “abogado”!) la alegría, la dicha, a ese devenir de adobe. Mi casa tendrá esa marca, hasta que de alguna manera logre sacársela, que he de hacerlo. Pronto, tiene que ser pronto... aunque no sepa hoy cómo.-

  Luego de una charla anoche con Iván, éste me señala que he socializado una cuestión de dos. Más allá de cualquier otra consideración, nobleza obliga, entiendo que tiene razón.

     El compartir por un lado, pues; y por el otro?. Por el otro la espera; lo reconozco, por fin. Una espera que ha devenido un río seco, finalmente. Ya demasiado ha sido el goteo pequeño y constante de energía puesta en ella, y es hora de cerrar bien la canilla. Maya es Maya, lo ha sido siempre y siempre lo será, aunque no lo quise reconocer, por sostener la ilusión. Y jamás mejor dicho. Ha sido un pequeño juego de escondidas, entre fotografía y fotografía, en el que alguna vez participé queriendo, las más de las veces sin quererlo. Lila, el juego de la ilusión, es potestad divina, y el hombre o mujer que pretenda jugar en esas ligas, perderá por goleada, y no tengo ganas de eso. Así, Maya jugó conmigo todo este tiempo; de manera desleal, deshonesta, sin importarle una mierda el daño que podía causar; solo atenta a su propio deseo, su propia necesidad, su propia egótica y monstruosa voracidad. Maya ha jugado a amar a una persona, cuando en realidad siempre se ha amado únicamente a si misma. Así son los dioses, así son las diosas; más crueles ellas, si cabe.-

     Pues bien, una vez que uno se da cuenta de que lo que tiene en frente, compartires y esperas, amistades y amores, no son más que espejismos, “agua de ciervo”, lo más sensato es dejar de correr tras ellos; ya que, al caer la tarde, se encontrará exhausto y con cualquier cosa entre las manos, menos agua.-
     En fin, que es la hora de explorar silencios y ausencias; ya demasiado las palabras me (nos) han encadenado. La amistad es solo siete letras puestas juntas; el amor cuatro letras puestas en fila; y Toquiño puro barullo lingüístico pretencioso y rimbombante que viene, a dios gracias, desintegrándose a la vista de todos.
     Nisargadatta (lo menciono sólo como regalo, para quien pueda y quiera masticarlo) me ha destruido sabia, dolorosa, hermosa, impiadosa, dichosa, angustiosa, completa... y lealmente; pues me lo había advertido de entrada (“usted ha venido aquí solo para cometer un suicidio”). Y es seguramente lo mejor que podría haberme pasado; pues la realidad recorre senderos silenciosos; huellas bien en la tierra polvorienta, esa que está bajo nuestros pies y no hablo en metáfora; caminos que se transitan con los labios sellados, lejos de tanto ruido lingüístico, de tanta pose fingida, de tanta Internet, de tanto autoengaño, de amores espurios, de tanta Razón.-
     Reconocer lo falso como falso, el espejismo como espejismo, eso es la liberación. Liberación del error, de la ignorancia y del conocimiento, nada más y nada menos. Puestos quizás, de tanto en tanto, en esta situación, pues simplemente contemplaremos en silencio qué es lo que crece y florece, qué es lo que transcurre, en donde antes lo hacía la ilusión.-
    Por supuesto, todo lo que aquí está escrito, no lo es en sentido de crítica ética ni moralista para nadie; es tan solo un punto de vista, nada más ni menos. Ya este blog no tiene nada de divertido ni bello.-